Con una participación del 62,50 los griegos
han dicho “NO” en un referéndum histórico.
Es curioso que los creadores de la democracia
abran un nuevo paradigma, y es que después del referéndum se abre un nuevo
tablero geo político, una contestación -la del pueblo griego- que se transformó
en fiesta tras conocerse los resultados, con una plaza Sintagma llena ante la
espera de los resultados y desbordada de felicidad una vez conocidos los
mismos, algo queda claro las políticas del miedo no amilanaron a unos ciudadanos
griegos que ya están más que hartos, la estrategia de la vieja Europa la que
sigue a pies juntillas los dictados de Merkel, comenzaron nada más saberse la
voluntad de hacer la consulta en la maquinaria terrible de generar
incertidumbre, sin duda alguna y sin miedo a parecer resultadista, se equivocaron
de lleno, días antes Grecia vivió su corralito partícular, las colas de los
jubilados haciendo cola ante las sucursales bancarias nos encogían a todos el
alma, tal vez por ver un preludio del futuro al que estamos abocados, pero la
pregunta entonces era clara, ¿a quienes culparían los griegos del desastre?, la
respuesta también ha sido contundente 20 puntos por encima del “SI” lo
subrayan, la vieja Europa era la culpable.
Aclarar que me refiero a la vieja Europa y no
a Europa en sí, porque el discurso del gobierno heleno ha sido claro, quizás los
que piensen que se dice “NO” a Europa, una de dos, o han mal informado mal
conscientemente o han sido víctimas del engaño, Grecia no dice “NO” a Europa
como idea, dice no a la Europa en la que irremediablemente estamos condenados a
vivir, el gobierno de Grecia sin duda ha sido valiente, esto es menos que nada,
y llegados a este punto me gustaría establecer algo que deberíamos empezar a
tener en cuenta, Siriza por más que se nos quiera confundir no es una coalición
de izquierda radical, por más que se empeñe la Wikipedia, por eso es importante
observar los distintos prismas con los que se mira, por un conservador, por uno
de esos tecnócratas que acuden a la campaña del terror para sus propios
intereses, obviamente serán radicales, pero las políticas de Siriza para
cualquiera que sea de izquierda radical son ridículas, empecemos a valorar el
peso de las palabras, a nadie se le escapa que para un conservador llamar a
una formación de izquierda radical es toda una ofensa –porque se dirige a sus
votantes, cuando a estos les permiten votar-, pero para alguien de extrema
izquierda que se le compare con Syriza no es que sea demasiado agradable, no
son radicales porque el gobierno de Grecia no ataca el problema de raíz, no
pretende irse de Europa sin más, si se empeña en que los papeles se subviertan
o cuanto menos empiecen a cambiar.
No es demerito del gobierno Griego, para ser
radical en esta vetusta Europa basta con hacer un referéndum sobre si se está a
favor o en contra de las políticas de austeridad que se llevan a cabo, pero
atacar un problema de raíz en los asuntos del viejo continente, sería si se
quiere seguir formando parte de la comunidad o no, Europa hace mucho tiempo que
parece ser una caricatura de lo que quiso ser, con la salvedad de que nunca se
supo muy bien en que se quería convertir, nos vendían al principio –yo nunca
creí en esos cheques en blanco- que se ayudaría a los países pobres para
equipararse con los países ricos, hablaban de una Europa en busca de consenso,
donde las diferencias entre los países fueran menos notorias, dando la vuelta
del revés a todo lo expuesto, es con la imagen con la que se quedan la mayoría de
los europeos, la diferencia entre la Europa rica y la pobre cada vez es más alta, el
consenso siempre es posible si se siguen sin rechistar las directrices llegadas
desde Alemania, son obvias las grandes ayudas que percibieron los países más
desfavorecidos de la Unión Europea, pero obviamente esto no era a coste cero, y
las deudas en este minuto del partido, son cuanto menos inasumibles.
Una cosa deja clara, Alemania ya tiene quien
le tosa, y eso sin duda no es un motivo de celebración desmesurada, pero si una
fiesta, esa vieja Europa que promovía el consenso, disculpen que seducía en
primera instancia con el consenso, a las primeras de cambio implanta la política
del terror, diría que es otro descredito más de Europa y ahora si digo Europa,
si es que esa idea de Europa política –que no geográfica- es totalmente
ficticia, creo en el continente por razones estrictamente geográficas, Europa
no tiene ni constitución que la gobierne, igual son nuevos tiempos para la
vieja Europa, pero la idea inquisitoria, machacante y casi de orden divino, que
ni siquiera esos mal llamados de la izquierda radical se atreven a preguntarle
al pueblo, si quieren salir o no de la sectaria Europa, pueden ser nuevos tiempos
e incluso podemos estar ante el principio de una nueva Europa, pero el problema
no reside ahí, reside en que los pobladores de las naciones que la conforman no
creen en ese proyecto, aún abstracto –no habrá sido por falta de tiempo-.
Está bien siempre la participación del pueblo,
pero estamos ante dos Europas, la vieja Europa que manipula las encuestas, y la
nueva Europa griega que pregunta al pueblo, pero la misma Europa indefinible a
la que tenemos que rendir pleitesía si o si, veremos en que deparan el choque
de la locomotora Alemana con el tren lleno de vagones de esperanza de Grecia,
pero los recorridos de ambos irremediablemente a día de hoy, transcurren en las
mismas vías, como en un itinerario de obstinación circular que no comienza ni
termina, en un bucle interminable, donde una solución propuesta para todos
llamada Europa, no deja de ser un problema constante, el día que un gobierno de
algún país europeo pregunte a sus ciudadanos abiertamente si se quiere salir de
la Unión, podríamos considerarlos orgullosamente izquierda radical, mientras
tanto felicitemos el avance y la valentía…
Adolfo Ibáñez.
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